Guia para padres con hijos en adicción
Acceso inmediato · Material digital
¿La rehabilitación no funcionó
o no querés ni siquiera intentarlo?
Tal vez ya probaste hablar, ayudar, insistir, controlar, pagar tratamientos o acompañar desde el miedo. Y aun así, todo sigue igual o peor.
Este material no está pensado para convencer a nadie ni para prometer cambios mágicos. Está pensado para vos: para que puedas entender qué está pasando, qué cosas sostienen el problema sin querer y desde dónde sí es posible acompañar sin romperte en el intento.
Si sentís que ya hiciste todo lo que estaba a tu alcance, pero no querés resignarte ni perderte a vos en el proceso, este puede ser un primer punto de apoyo.
Lo que encontrás adentro de la guía
Contenido organizado para que puedas leer de a poco y aplicar en la vida real.
1. Entender qué está pasando
Señales que ya no podés minimizar, cómo se engancha la familia en el problema y por qué no es “simple falta de voluntad”.
2. Conversaciones difíciles sin gritos
Frases concretas, ejemplos de diálogos y límites que podés poner aunque tu hijo esté a la defensiva.
3. Lo que recomiendan los profesionales
Orientaciones de especialistas en familias y consumo: qué ayuda, qué empeora y cuándo buscar ayuda externa.
4. Cuidarte sin abandonar a tu hijo
Cómo sostenerte emocionalmente, dejar de vivir en modo emergencia y acompañar desde un lugar más firme y sereno.
Cómo puede cambiar tu día a día con esta guía
No es teoría fría: son pasos pensados para situaciones reales que ya estás viviendo.
Pasás de discutir una y otra vez a saber qué decir, cuándo callar y cómo poner un límite sin convertir todo en una guerra.
Dejar de preguntarte “¿en qué fallé?” para empezar a preguntarte: “¿Qué puedo hacer hoy que sí ayude a mi hijo y también a mí?”.
Dejás de tapar consecuencias, mentiras y promesas incumplidas. Empezás a acompañar desde límites firmes que cuidan el vínculo sin sostener el consumo.
Cómo vas a usar esta guía en la práctica
Guía digital en formato PDF / programa auto–guiado.
Acceso inmediato después de la compra, desde el celular, la compu o la tablet.
Madres, padres o familiares adultos que conviven o acompañan a un hijo con problemas de consumo y sienten que ya no saben qué más hacer.
Podés leerla en uno o varios días, pero está pensada para que la vuelvas a consultar en momentos de crisis o decisiones difíciles.
Esta guía ofrece recursos educativos y de acompañamiento familiar. No reemplaza tratamiento médico ni psicológico. Ante dudas sobre salud física o mental, consultá siempre con un profesional calificado.
Lo que dicen otros padres
“Mi hijo dejó de trabajar, no comía y se encerraba días enteros. Llegó a decir que ya no quería seguir viviendo. Probamos clínicas y nada cambiaba. Con la guía cambié cómo lo acompañaba y hoy lo veo otra vez levantarse, cuidarse y hacer planes para el futuro.”
— Marta, 70 años, mamá de un hombre de 40
“Después de perder a sus padres, mi nieta se apagó: dejó de estudiar, se aisló y empezó a consumir cada vez más. Yo sentía que la iba a perder también. La guía me mostró otra forma de acercarme y hoy volvió a pedir ayuda, retomó el tratamiento y ya no está sola en ese dolor.”
— Jorge, 70 años, abuelo de una joven de 26
“Mi hijo faltaba al colegio, llegaba drogado y una noche desapareció sin decir nada. Vivíamos entre gritos, llanto y miedo. Con la guía dejé de reaccionar a ciegas, empecé a hacer cosas distintas y hoy está volviendo a clases, participa más en casa y nuestras peleas se convirtieron en conversaciones.”
— Ana, 40 años, mamá de un adolescente
“Mi hija empezó a consumir para aguantar el estrés y ‘no sentir nada’. Tuvo crisis muy fuertes y llegó a decir que prefería no despertarse. La guía me dio un mapa para sostenerla sin tapar todo. Hoy está en tratamiento, redujo el consumo y volvió a hablar conmigo de lo que le pasa de verdad.”
— Claudia, 50 años, mamá de una mujer de 29
“Mi hijo intentó hacerse daño dos veces. Yo vivía en guardias y urgencias. Con la guía entendí qué era mío y qué era de él. Aprendí a poner límites sin abandonarlo y hoy lleva un año sin intentos, trabajando con su terapeuta y con esperanza.”
— Ricardo, papá de un joven de 23
“Yo le pagaba deudas, tapaba todo y cada mes era peor. La guía me mostró que estaba sosteniendo la adicción sin querer. Cuando cambié mi forma de ayudar, él tocó fondo, pidió internarse y hoy está en recuperación.”
— Graciela, mamá de 3
“Estábamos a punto de separarnos por las discusiones sobre nuestro hijo. La guía nos dio un mismo idioma y un plan. Hoy seguimos juntos, más claros, y él sabe que la casa ya no es un lugar sin reglas.”
— Silvia y Omar, padres de un joven de 19
“Crié sola a mi hija y sentía que la estaba perdiendo en la droga. Lloraba todas las noches. Con la guía dejé de rogarle y empecé a poner condiciones claras. Hoy sigue en tratamiento y volvimos a abrazarnos sin reproches.”
— Norma, mamá soltera
“Pensé que si lo echaba de casa lo perdía para siempre. La guía me ayudó a marcar un límite sin romper el vínculo. Pasó por una crisis muy dura, pero volvió a buscarme y hoy está sobrio y trabajando.”
— Héctor, papá de un hombre de 28
“Mi nieto dejó de comer, bajó muchísimo de peso y hablaba de que nada tenía sentido. Usando la guía pude acompañar sin controlar todo. Hoy está medicado, en terapia y volvió a reírse con sus hermanos.”
— Elsa, abuela de 4Accedé a la guía hoy mismo
Esta guía está pensada para madres, padres y familiares que ya probaron todo y necesitan claridad, contención y un camino posible. No promete soluciones mágicas, pero sí una forma distinta de acompañar sin perderte en el intento.
Podés abonar con tarjeta de crédito o débito, usando Mercado Pago o por transferencia bancaria, de forma simple y segura.
Apenas se confirma el pago, recibís la guía al instante en tu correo para empezar hoy mismo.
Tu información está protegida. Nadie más sabrá qué compraste ni por qué llegaste hasta acá.
Muchas familias llegan a esta guía agotadas, confundidas y con miedo. No estás sola ni solo. Este material puede ser el primer paso para salir del caos y empezar a acompañar desde otro lugar.
📌 Recordá: el cambio no empieza cuando la otra persona cambia, empieza cuando vos dejás de hacer lo mismo de siempre.